Los Harunatsu son una nación regida por las tradiciones, en donde todo debe seguir unas pautas determinadas, establecidas en algún momento del pasado por alguna razón ya olvidada. Según creen los Harunatsu, cualquier fallo a la hora de ejecutar uno de los rituales que gobiernan su vida, puede enojar a los dioses y atraer la desgracia hacia el infractor.  Esto ocasiona que la mayoría de los Harunatsu sean especialmente supersticiosos, disciplinados y cuidadosos con los detalles.

Uno de los rituales más conocidos es el de sucesión. Pese a que originalmente, el puesto iba rotando de un Daimio de un clan mayor al siguiente,  siguiendo el orden de las estaciones, esto fue cambiando a lo largo del tiempo y hoy en día, cuando un rey fallece o cumple 10 años de mandato, el liderazgo del reino es puesto a prueba. Los Daimios de los clanes mayores del reino, se enfrentan a una serie de pruebas de inteligencia, astucia, destreza y liderazgo, en el llamado festival de las estaciones. Un festival en el que el Daimio ganador pasa a gobernar tanto su propio clan, como el resto del reino. El festival es celebrado en el castillo real, situado en la isla central de Chuo no Sima y tiene un mes de duración. Esta celebración atrae a gentes de todas partes del reino, e incluye música, comida y actuaciones, además de las pruebas en las que los Daimios y sus mejores hombres deben demostrar que son dignos de proteger al último árbol Nagari. 

Los últimos 9 festivales han sido ganados por el clan tortuga, lo que ha provocado una gran irritación entre los Daimios del resto de los clanes, que han comenzado a intrigar y sabotearse entre ellos, buscando una forma alternativa de ganar poder y hacerse con la victoria en el siguiente festival de las estaciones. Incluso los clanes menores, sobretodo los que forman parte de los siete clanes originales, empiezan a reclamar su lugar dentro del festival, idea rechazada de plano por los clanes mayores, que no quieren tener más competencia en la ya complicada competición. Esta indignación creciente hubiera llevado ya a una guerra abierta, si no fuera por el respeto que tienen los Harunatsu por las tradiciones. Pero es evidente para todos, que esta situación no puede demorarse por mucho más tiempo.   

Otra de las tradiciones seguidas por los Harunatsu, es el uso que muchos guerreros hacen del llamado mengu o máscara de batalla, un hábito más desconcertante y evidente para la mayoría de los extranjeros que el propio ritual de sucesión. 

Esta tradición proviene de la época en donde los Kami dividieron sus almas y las fusionaron con las almas de los primeros Harunatsu. El mengu simboliza esta unión y su uso está reservado exclusivamente a los guerreros que llegan a la mayoría de edad y han completado con éxito el entrenamiento de su clan.  
Algunos clanes, han sustituido las máscaras por otro tipo de simbología, como es el caso del veteado de las túnicas de los monjes tigre o las colas que manifiestan los shugen zorro.  

Pese al honor que muchos Harunatsu sienten al portar su mengu, hacerlo no es una obligación y algunos guerreros más prácticos prefieren sentirse  cómodos en la batalla u ocultar su potencial, en lugar de seguir las tradiciones.

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